La AFG participó en la asamblea general de la COSE celebrada en Girona.
La Confederación de Organizaciones Silvícolas de España (COSE) celebró su Asamblea General los días 4 y 5 de junio, en la que el sector analizó los retos que plantea la gestión forestal sostenible para mantener la biodiversidad, la productividad y la capacidad de regeneración de los bosques, de modo que puedan cumplir sus funciones ecológicas, económicas y sociales. En concreto, las organizaciones que representan a los propietarios forestales analizaron la importancia de las asociaciones forestales para hacer frente a la fragmentación actual y establecer una red que estructure el monte, responda al abandono y la fragmentación, sirva de eje para el territorio y permita la gestión forestal.
“Con estas tres cosas”, dijeron, “la gestión sigue su curso de forma natural”. “Es esencial”, afirmó el presidente Francisco Carreño, “que las personas propietarias se unan en torno a un proyecto común. Y, en este sentido, COSE desempeña un papel fundamental”.”
Las asociaciones y los incendios forestales
Además, las asociaciones constituyen una de las herramientas más eficaces para prevenir los incendios forestales, ya que ayudan a superar uno de los principales problemas a los que se enfrenta la propiedad forestal española: su extrema fragmentación. En España hay millones de hectáreas de terreno forestal repartidas entre cientos de miles de personas propietarias, muchas de las cuales cuentan con pequeñas parcelas y recursos limitados para gestionar sus bosques de forma individual. A través de las asociaciones forestales, es posible coordinar acciones, compartir conocimientos, acceder a asesoramiento técnico especializado y poner en marcha proyectos de prevención a una escala regional mucho más eficaz. El fuego no conoce límites de propiedad, por lo que la prevención no puede abordarse de forma aislada, parcela por parcela.
Asociacionismo y tratamientos silvícolas
Además, las asociaciones forestales facilitan la puesta en marcha de iniciativas de gestión colectiva, como los tratamientos silvícolas, la recolección conjunta de biomasa, la agrupación de la propiedad y la creación de áreas de gestión estratégica para la prevención de incendios. También actúan como intermediarias ante las autoridades públicas, canalizando fondos, simplificando trámites y transmitiendo las necesidades reales de la región. Cuando la propiedad de la tierra está organizada, existe una mayor capacidad para planificar, invertir y adoptar medidas preventivas.
Asociacionismo y función social
Las asociaciones también desempeñan un papel social fundamental. Contribuyen a mantener vivo el vínculo entre las personas propietarias forestales y sus montes, especialmente en zonas afectadas por la despoblación y el envejecimiento de la población. A menudo, la pertenencia a una asociación es lo que evita que una propiedad forestal quede totalmente abandonada, ya que proporciona información, apoyo y motivación para seguir gestionándola. En este sentido, las asociaciones contribuyen a mantener una red de personas comprometidas con el territorio que actúan como guardianas, expertas y cuidadoras del monte.
Asociacionismo y prevención
Por último, las asociaciones forestales constituyen una herramienta clave para promover una cultura de la prevención. Estas asociaciones desempeñan un papel fundamental en la sensibilización y la formación, contribuyendo a familiarizar a las personas propietarias de terrenos y al público en general con conceptos como la gestión forestal sostenible, la silvicultura preventiva, el uso sostenible de los recursos forestales y la adaptación de los bosques al cambio climático. En un contexto en el que los incendios son cada vez más intensos y complejos, la organización colectiva de las personas propietarias no es meramente una cuestión de representación sectorial: es una auténtica infraestructura social para la prevención de incendios y la resiliencia.
En resumen, los incendios forestales se combaten con medios de extinción, pero se previenen mediante la gestión, y esta resulta mucho más eficaz cuando la propiedad de los terrenos se organizan, cooperan y actúan de forma conjunta sobre el terreno.
Visita a un alcornocal
Como parte de la reunión, el día 5 se realizó una visita a un alcornocal para conocer de primera mano la gestión forestal del mismo y las tareas necesarias para la recolección del corcho.
Los alcornocales de la provincia de Girona constituyen un ecosistema fundamental. Con más de 38 millones de árboles, es una de las provincias españolas con mayor número de alcornoques. Su importancia se manifiesta en tres ámbitos clave: la industria del corcho, la ecología y la economía local.
Girona es el epicentro histórico de la recolección del corcho en Cataluña. Esta actividad, concentrada principalmente en el macizo de Gavarres, sustenta una industria de gran prestigio internacional. El corcho recolectado se utiliza principalmente en la industria vinícola para fabricar tapones naturales de alta calidad.
Los alcornocales son ecosistemas altamente especializados que solo se encuentran en siete países de todo el mundo. Su presencia es fundamental para la biodiversidad, la sostenibilidad y la protección de la naturaleza: la gruesa corteza del alcornoque hace que estos árboles sean muy resistentes a los incendios forestales, lo que protege el entorno circundante.
La recolección sostenible del corcho genera importantes ingresos para las zonas rurales de Girona, lo que contribuye a mantener vivos los oficios tradicionales y a frenar la despoblación. Además, el paisaje de alcornoques constituye un importante atractivo para el turismo responsable y sostenible en la región.







